Déjà vu [El caído] 


Era un imbécil.
Creyó que la realidad era un hecho objetivo y pasó su existencia aferrado a la fe de su escepticismo.
Entoces se disolvió, pero no supo si fue él o la realidad.
Una vez en la nada y sin otra cosa mejor que hacer, se dedicó a fluctuar cuánticamente y en una de dichas fluctuaciones un universo surgió.
Usando una lógica que no conocía pensó que debía ser Dios.
El trompazo que se metió al estamparse en las profundidades del averno le sacó de dudas.
¡ Hay que joderse ! - exclamó.

... Y concentró su odio infinito en la nueva realidad.

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Feliz noche 
Y es que en este mundo tan carente de teología y de geometría, como decía Ignatius Reilly, no hay que perder las buenas costumbres.
Mis mejores deseos a todos, incluidos los compungidos coreanos del norte.

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El asceta 
El asceta asesinó al místico. Lo estranguló con sus manos desnudas, faltaría más, porque no soportaba el modo en que secuestraba a la Divinidad para su disfrute personal.
Lo condenaron a muerte y antes de la ejecución renunció a Dios por considerarlo un exceso.
Ni tan siquiera permitió que Lucifer lo recibiera personalmente para felicitarlo por su congruencia. En el purgatorio están hasta los mismísimos de él.
Con almas así nunca van a poder cerrar el chiringuito.

todos callan
Ciencia/religión y el vice/verso 
En las Correspondencias de los diarios de Arcadi Espada leo un artículo con el que no puedo estar más de acuerdo. Me lo aprenderé de memoria para recitarlo en noches de vino y rosas. Del autor sólo conozco su nombre: Claudio Ortega
Señor Espada,

Tras leer su entrada de hoy, me permito enviarle la siguiente reflexión.
Tengo la impresión, cada día más acentuada, de que el supuesto debate ciencia/religión, que con tanta frecuencia aparece en los medios de comunicación, no es tal, sino que se trata más bien entre una discusión entre las fracciones más fanáticas e ignorantes de ambos bandos. Empezando por los autodenominados ateos, no demuestran éstos a menudo más que una ignorancia supina de la religión. Pues esa ideología atea también tiene su historia de falsificaciones, de leyendas urbanas, con la que recontruir un pasado a su conveniencia.
Ejemplos de ello serían esos ‘grandes momentos’ tan a menudo mencionados en la ‘leyenda dorada’ de los naturalistas, que es lo que se enseña hoy a los niños en las escuelas y no sé si merecedoras del calificativo de serpiente. Así, se dice, los creyentes creen en la versión literal de la Biblia (lo que con sólo hacer el esfuerzo de llegar hasta Génesis 2 se ve que es imposible, ya que este contradice a Génesis 1), los antiguos creían que la tierra era plana (un mito creado a mediados del siglo pasado), el heliocentrismo afecta la dignidad del hombre según lo concibe la religión (cuando el lugar en el que ya no la tradición crsitiana, sino el mismo Aristóteles colocan al hombre no puede ser menos halagador), Galileo fué reprimido por sostener las ideas de Copérnico (cuando en realidad lo fué por causa de su radicalismo e infantilismo políticos), para llegar a la más reciente leyenda: el darwinismo choca con o refuta a la religión, último eslabón en la supuesta cadena de victorias de la luz sobre la obscuridad. Bastaría, por ejemplo, con que los ateos encontraran un momento para leer a Gregorio de Nicea, que situaba al hombre en la creación en el mismo plano que a los mosquitos y gusanos, para que se vieran forzados a pensar un momento. El hombre es concebido como parte de la creación y responsable de ella, pero nunca por encima. O que repasaran la lista de científicos aficionados, geólogos de fin de semana, en cuyas observaciones se basó un paso previo e indispensable para la teoría de Darwin: el establecimiento de la edad de la tierra. Verían cuántos de ellos eran religiosos, el típico vicario anglicano, que nunca sintió su fé amenazada por ninguno de sus hallazgos, o los libros divulgadores de teorías evolucionistas predarwinianas, a menusdo escritos también por religiosos y bestseller de su tiempo.
Naturalmente, ese falso enfrentamiento encuentra su reflejo, su hermano siamés, en las concepciones creacionistas, un invento de fecha aún más reciente que la ciencia. Aunque sí es cierto que alguien se había molestado en calcular el año de la creación, contando hacia atrás las fechas proporcionadas por la Biblia. no es menos cierto que no tuvo la menor influencia en el pensmiento teológico.
El momento al que se atribuye el nacimiento del creacionismo es el famoso juicio Bryan vs Darrow. Pero, aún aceptándolo, ha de saberse que el acusador, Bryan, era un progresista de su época, un miembro de la izquierda del Partido Demócrata, que defendía la interpretación simbólica de la Biblia y que achacaba al darwinismo el decaimiento moral de su tiempo muy alejado de los fundamentalistas de hoy.
Concretamente, lo que motivó la reacción fundamentalista antidarwiniana fué el tema del eugenismo.
Del mismo modo que hoy en cualquier grupo de personas que se consideren ilustradas se encontrará un muy mayoritario soporte del aborto, lo mismo ocurría entre los ilustrados del siglo XIX con la eugenesia. Como se sabe, el término fué creado por un primo de Darwin y, supuestamente, se basaba en teorías científicas. Su implantación en Europa fué rápida y, curiosamente, sólo quedaron al margen los países católicos. Igualmente, los intelectuales ‘progresistas’ con los que hoy nos podemos sentir más próximos (HG Wells, Shaw) lo apoyaron, quedando la oposicón, naturalmente, a cargo de Chesterton.
Pues bien, de esa oposición al eugenismo, el creaionismo estableció su base en tres puntos erróneos: la ciencia contradice el Génesis (lectura literal de la Biblia que si no es una novedad histórica, sí había sido muy minoritaria y relegada a los grupos más ignorantes), los ancestros animales contradicen la dignidad del hombre (algo que nunca habían pensado los Padres de la Iglesia) y el darwinismo afecta la moral (pensando en la filosofía naturalista como la única posible). El Dios que se aparece en esa forma no tiene relación con el Dios de la Biblia, sino que se asemeja más a un dios pagano, imagen del hombre actual con sus poderes aumentados al infinito, una especie de ingeniero todopoderoso. Algo ajeno a lo que cree el cristianismo.
Así las cosas, se enfrentan dos ideologías. La de este dios pagano con otra que universaliza los principios de la biología, hasta convertirlos en una metafísica de valor universal, una nueva narrativa destinada a substituir otras anteriores (Marx, Nietzsche) pero mucho más simple. Para no hablar ya del asunto de los memes, ejemplo en casa propia de lo que se rechaza en la del vecino.
Se acostumbraba a decir que la religión que se case con la ciencia de hoy, será la viuda de mañana. Otro tanto cabe decir del ateísmo. Así como su versión de fines del siglo XIX se apoyaba en una física que pronto quedó superada, el actual, que cree apoyarse en la biología, correrá la misma suerte. Ya los más recintes avances en el genoma humano están desplazando al gen del papel central que se le suponía y otros planteamientos (convergencia) están limitando el alcance de los principios evolutivos. No sería de extrañar que el afán proselitista de un Dawkins (que reacciona ante la religión como un miembro del Ejércirto de Salvación frente al alcohol), viniera de su angustia ante la obsolescencia científica del gen como unidad de explicación.
De ese modo quedan constituidos dos bandos, que ven en el otro lo que creen su enemigo (ciencia y religión), cuando no es más que su propio reflejo. Ignorancia frente a ignorancia. Citando otra vez a Chesterton, hay dos tipos de personas, los que tienen dogmas y lo saben y los que los tienen y no lo saben. Porque, ¿hay algo más religioso, más ecuménico, más católico y apostólico que esa predicación de los ‘nuevos ateos’, basada, como todas la religiones a las que se enfrentan, en ‘cree en lo mismo que yo y serás feliz’, en ese convencimiento de estar en posesión de una verdad que taerá una época mejor a la humanidad?
Disculpe el desorden de algo escrito ‘in the spur of the moment’. Como diría Pascal, de haber tenido más tiempo me hubiera salido más corto.
Gracias por su atención.

May 9, 2009


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Probablemente 
Richard Dawkins etólogo de profesión y ateo por obsesión se nos ha hecho agnóstico. Ha intercalado un sorprendente adverbio en su compulsión favorita [¡Dios no existe!] con la que nos machaca desde hace más de seis lustros. Y es que Oxford, nido católico en tierra de renegados imprime carácter hasta a los ateos mas correosos que pacen por aquellos lares.


Probablemente” en Londres le vaya a salir el tiro por la culata porque en el tema de la fe, además de mayúsculas, minúsculas y cursivas se admiten todos los matices “wishful thinking” incluído y aunque “probablemente” la fe no mueva montañas literalmente lo único que sabemos de ella es que es el único concepto humano capaz de enfrentarse airosamente con la probabilidad más contumaz. No es de recibo que a los metodistas ingleses les parezca una iniciativa estupenda. No todos los días se abren las hostilidades con un adversario haciendo concesiones y dispuesto a recibir en la otra mejilla como mandan los cánones. Dicen que están más alegres que unas castañuelas por el "continuo interés que autores como Dawkins prestan a los temas relacionados con Dios, ya que esto anima a la sociedad a pensar más sobre este asunto.” Y es que nada como obviar que el mayor desprecio es no hacer aprecio. Para que los anglicanos te largen una colleja matizando que “las creencias cristianas no tienen que ver con preocuparse o no disfrutar la vida, sino más bien lo contrario” subrayando lo de “cristianas”, porque el darvinista les pone los memes a huevo y lo de confundir el culo con las témporas da siempre mucho juego al contrincante. Respecto al resto de los dioses nada se sabe o no contestan porque “probablemente” no los hayan llamado por su nombre de pila. En cualquier caso ya sean galgos agnósticos o podencos teístas son todos unos hijos de la Gran Bretaña y se lo toman con flema, que en la Inglaterra es más sinónimo de calma y apatía, mientras que que aquí la flema es sobre todo hermana del esputo que es algo así como la mala baba que se gasta cierta prensa sesuda cuando sin venir a cuento se trae por los pelos lo primero que pilla para usarlo como excusa de sus propios dogmas y nos usurpa a los “blogueros” las flemas, esputos y demás adherencias de nuestro entorno natural y “probablemente” nuestra más genuína razón de ser.
Coda:
“Alá probablemente no existe; coma cerdo, beba vino y olvídese de los infieles”


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Crick, de Watson & CIA 


“Un hombre honesto tendría que aceptar que el origen de la vida se debe a un milagro.”
Francis Harry Compton Crick

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Citas para una semana, II 
“La cosmología puede darnos explicaciones hipotéticas que realmente vale la pena tomar en serio. Pero, de momento, la ciencia no puede confirmarnos que esas versiones sean correctas. Se intenta explicarnos cómo nació el universo, con las leyes de la física como trasfondo, pero cabe preguntarse por qué hay leyes de la física, y por qué deben aplicarse a algo.
Imaginemos una situación de vacío total. ¿Qué elemento en tal situación podría haber desencadenado la creación del universo? Reconozcamos para empezar que una situación de vacío total sería imposible, porque se darían numerosos hechos de todo tipo, por ejemplo que 2+2=4. No me parece que estos hechos puedan descartarse así, con sólo privar de existencia al universo, porque son hechos que suponen posibilidades y que persisten pase lo que pase. También habría fenómenos éticos: por ejemplo, sería un hecho que en cierto modo el vacío resultaría negativo puesto que en su lugar podría haber algo realmente bueno, un cosmos maravilloso.
Si Platón tenía razón al pensar que el valor en sí actúa creativamente, el cosmos tendría que ser entonces el mejor posible. Se compondría de un número infinito de mentes, conocedoras cada una de todo lo que vale la pena saber: mentes que podríamos calificar de divinas. La estructura del universo no sería más que una de las cosas dignas de conocerse, y todos nosotros existiríamos dentro de una de estas mentes divinas. Se trata de una visión panteísta, según la cual la estructura del cosmos es lisa y llanamente la estructura del pensamiento divino.”

John Leslie*: En la mente de Dios
* Catedrático emérito de Filosofía, Universidad de Guelph, Canadá; autor de Universes (Routledge, 1996).

Entrevista realizada por Ivan Briscoe

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Citas para una semana 
“Los científicos se sienten muy tentados a confundir los límites de la racionalidad con los límites del método científico o, dicho de manera más pintoresca, de identificar los límites del método con los límites del universo. Esta tentación es tan fuerte porque el método científico es la forma más sencilla de racionalidad y puede distinguir con eficacia una información científicamente válida de otra que no lo es. La naturaleza del Big Bang es un problema exclusivamente científico. “Explicarlo” como un resultado de la acción de Dios equivale a atribuir el trueno al mal humor de Zeus. Pienso que la cuestión realmente importante es otra, a saber, ¿de dónde vienen las leyes de la física?
Actualmente hay dos maneras de responder a esta pregunta. Una es mostrar que en un nivel fundamental reina la anarquía más completa y que las leyes de la física son sólo la consecuencia de procesos circunstanciales puramente fortuitos. La otra es imaginar el conjunto de todos los universos posibles, cada uno de ellos regido por leyes físicas diferentes. Resulta entonces que vivimos en un universo sumamente ordenado, porque en todos los demás la vida de seres como nosotros no existe. Pero ¿pueden esas probabilidades ofrecer una explicación definitiva? ¿Por qué el universo –o el conjunto de todos los universos– tiene esta propiedad de la probabilidad? Creo que en este punto tocamos los verdaderos límites de nuestro entendimiento del universo.
La única manera de librarse de estas preguntas es no formularlas. Pero eso iría en contra de un criterio de racionalidad crítica: uno no ha de cejar en su búsqueda de nuevos argumentos siempre que quede algo que argumentar.”

Michael Heller*: Los límites del saber científico
* Profesor de la Facultad de Filosofía de la Academia Pontificia de Teología de Cracovia, Polonia.

Entrevista realizada por Ivan Briscoe

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Sin título 
“Ocurre que me entiendo mejor con creyentes que con racionalistas de cualquier pelaje. Los primeros tienen, por lo menos, sentido del misterio. Un misterio que, a mis ojos, el pensamiento se encuentra constitucionalmente impotente para resolver.”
Claude Levi-Strauss


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Por educación. 
En un artículo descaradamente falaz y tras demostrar su extenso conocimiento de los tópicos en cuanto a tocados se refiere, Joan Barril califica de “multicolor y alegre” al “hiyab” con el que la niña Shaima se obstina en acudir al colegio comparándolo con el pañuelo que lucían las chicas sobre las vespas en los setenta. Una ingenua osadía que soslaya algún detalle como que el “alegre pañuelo multicolor” de Shaima, es estrictamente monocolor, en concreto blanco, negro o gris y aunque tal vez sea alegre, según gustos, lo de “pañuelo” también es discutible ya que hasta la metáfora del mundo recibe dicho tratamiento. Aún así, la diferencia entre unas braguitas y una túnica azafrán [por poner ejemplos alegres] es tan evidente en forma, símbolo y función como la distancia de un pañuelo “vespasiano” [de vespa] a un caperuzo cuya forma cumple la función específica y unívoca de cubrir la cabeza, nuca y escote de una niña de 8 años de manera material y simbólica según el cánon de una ortodoxía más social que religiosa. El artículo rezuma ese aroma indolente del “¡qué mas da! Total, por un pañuelo” tan conveniente para denostar actitudes incívicas en los anuncios institucionales como para todo lo contrario como se destila en el texto. Hay interesante relatos sobre las trifulcas generadas por tocados y “pañuelos” a lo largo de la historia. Obviando a Esquilache recordaré los famosos sombreros de los mal llamados “cuáqueros” que ellos mismos se encargaron de suprimir porque como gente civilizada que son, se dieron cuenta de la falta de respeto al prójimo que suponía. Reivindicar la voluntad de sólo descubrirse ante Dios para tocarle las narices a algún rey inglés resultaba, como símbolo, más cristiano que dejarse partir la cara cada vez que entraban en un local mundano, especialmente si había damas presentes. A los Sij, cuatro de sus cinco reglas de la “K” se les disolvieron en la moda juvenil pero en el multicolor Canadá está por ver si los padres permiten que otros niños puedan acudir armados con puñal al colegio público ¡Qué más da, si son complementos! parece haber dicho el tribunal supremo en Montreal. No sé si es de agradecer que los judíos más radicales lleven a sus niños a sus propias escuelas aunque sí que los que optan por la integración social no se dediquen a pavonear sus creencias, dejando la kippa o el sombrero para ceremonias religiosas. Tampoco veo a ningún radical cristiano-católico por la labor de llevar a sus niños con sayo de penitente y cruz de calatrava exterior al pecho ni aún en las escuelas concertadas. A lo sumo un pequeño crucifijo o medalla bajo la ropa. Hasta los mormones, tan limpios y aseados se quitan la camiseta interior en verano. Lo que sí veo es a muchos dispuestos a defender que los niños vayan al colegio vestidos como les venga en gana soliviantando hasta la más mínima y cortés convención social. ¡Ah, las convenciones! Que el niño quiere ir al cole con babuchas, puño americano ritual y tocado de plumas ¡que vaya! Que la niña quiere ir en picardías transparente, y tanga de látex y aros en los pezones ¡faltaría más! El piercing ¡coño el piercing¡ para algo se habrá hecho el niño el “principe alberto” digo yo, pues eso ¡Que le saque brillo para lucirlo ante sus compañeros! Pero ante todo, que prime la “educación”. Soy de los que piensan que en asuntos de religión y de faldas hay una regla infalible: la discrección. Por eso no me fío de los que alardean, anque sean niñas con caperuzo y lleven pantalones. Dime de qué presumes y te diré lo que no eres. Y es que los símbolos también se intregran. Muchas musulmanas practicantes llevan redecilla a modo de pasamoños como símbolo voluntario y cultural de lo que sea, o medallitas como los judios y cristianos, que también las hay en versión Corán. Son personas educadas, conscientes de que no es precisamente su religión la que les obliga a llevar capuchas o sábanas para lucirse ante el infiel. No son vistosos “pañuelos multicolor” que sirvan a otros para reivindicar una pueril quiebra de las convenciónes sin pensar en las ventajas que acarrean. En sus “Notas de cocina” Leonardo Da Vinci recomienda entre otras lindezas más abruptas propias de su época, no poner la pierna o vomitar encima de la mesa ni soltar serpientes o escarabajos en ella por ser “conductas indecorosas”. ¡Qué más da si todo es alegre comida multicolor! Y es que todavía sigo esperando ver a la gente pasear en pelota por las calles de Barcelona ahora que hace tiempo que allí “oficialmente” ni es ilegal ni pecado. Si lo viera, aunque no soy cuáquero, cantaría su canción:
“We are a gentle angry people,
and we are singing, singing for our lives
We are a justice seeking people,
and we are singing, singing for our lives
We are young and old together,
and we are singing, singing for our lives
We are a land of many colors,
and we are singing, singing for our lives
We are gay and straight together
And we are singing, singing for our lives
We are a gentle, loving people
And we are singing, singing for our lives.”

... y después me quitaría el sombrero; por educación.

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"Menudas" estrellas 

El video del niño predicador se explica por si mismo. Como toda parodia incluye la autocrítica pues las predicas del niño son por concepto lógico la mímesis de las de un adulto. No entiendo entonces las descarnadas “sátiras ad hominem” que sus detractores cuelgan en youtube ya que no pueden ser “ad hominem” también por lógica conceptual y me fuerzan a pensar sobre quién es el parodiado; si la prédica o la caterva de desocupados cuyo sentido del humor no da para distinguir si se rien de la parodia original, de su vocación de matones frustrados o de su propia zafiedad.

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Terciado 
Nada como un domingo para comprobar que este blog está terciado: un tercio de maldad frente a dos de bondad.

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He probado con otros sitios pero creo que es mejor si lo hacen ustedes mismos ensimismadamente.

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Ron verdadero 
"No hay nada, sin duda, que calme el espíritu tanto como el ron y la verdadera religión."
George Gordon Byron


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Newton 
Cuatro días sin escribir es un buen número para iniciar el mes con una cita:
" ... la Naturaleza es la Constitución de Dios, y siempre está a sus órdenes; y el Estado de lo Natural siempre se acomoda al del Mundo Moral."
Isaac Newton.

Un paseo desconcertante sobre el filo de la navaja aunque no sé si la de Ockham, Ockam, Occam o sucedáneos.

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¿Existe Richard Dawkins? 
Decía Arcadi ayer que el predicador Richard Dawkins no quiere venir a España a difundir su palabra. Al parecer no le gustan los toros. Buen argumento, sí señor. Merece un comentario. Pero ocupado con los preparativos para una cacería furtiva del lince ibérico con ballesta en Doñana antes de los san fermines, encuentro en el blog de breve título "Es justo y necesario ... Es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor Padre santo, Dios todopoderoso y eterno" la talla de la réplica apropiada:
"Hace unos días Carlos Riquelme nos invitaba a leer y conversar sobre el reciente libro de Richard Dawkins, La Ilusión de Dios. Esa invitación, con todo lo interesante que pueda ser, deja pendiente una pregunta muy importante:

¿Existe Richard Dawkins?

Después de todo, no deberías pedir a una persona inteligente que crea en algo, a menos que tengas evidencia de ese algo. Si existe un Dawkins ¿por qué no se ha mostrado ante mi?
Claro, siempre hay personas simples toman un puñado de libros supuestamente escritos por un Dawkins, y puesto que este Dawkins parece ser una explicación suficiente para esos textos, se apegan a cierto “sentido común” para concluir falazmente que Dawkins, al cual nunca han visto con sus propios ojos, de hecho existe.
Por supuesto, algunas personas sí dicen haber visto a Richard Dawkins, e incluso haberlo saludado con un apretón de manos, pero eso presupone que uno le crea a esas personas. Después de todo, no hay escases de mentirosos en el mundo, y sin dudas algunos de los que dicen haber tenido estas experiencias de Richard Dawkins están contando cuentos de hadas deliberadamente. Pero la mente humana es muy muy complicada y que ella misma creara estas experiencias, explicaría muchos de estos relatos.
En conclusión, no habiendo pruebas concluyentes de la existencia de Dawkins, no parece que sea productivo discutir acerca de los libros que dicen haber sido escritos por él."


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Maravillarse ante nada 
Hay un argumento machacón por redundante entre los cientificistas y los ateístas que siempre me suena a entusiasmo de catequista trasnochado.
¿No es algo perfectamente maravilloso estar vivo? ¿Maravillarse con lo asombroso del universo y la vida? No es necesario recurrir a ningún dios para disfrutar esto.

Me parece estupendo que alguien pueda maravillarse ante el “sin sentido” pero el entusiasmo por conocerlo nada tiene que ver con la actitud que se pretende extender sino más bien con un intento por hacer comulgar al resto de los “humanos sin sentido” con las ruedas de molino de los propios intereses o aficiones personales. Precisamente lo que maravilla de la observación del universo es la tendencia a pensar sobre su sentido, su causa, su proposición inicial. El resto, es decir su mecánica y funcionamiento viene dada. Todos aprendemos en mayor o menor medida las reglas que lo rigen por fines prácticos. Muchos demuestran un interés mayor o incluso desmesurado por estos asuntos y de los entresijos de su funcionamiento algunos extrapolan absurdamente la idea de su ausencia de sentido y entonces ¡ qué más da ! lo maravilloso es disfrutar con esto que hago, simplemente asombrarme de lo complicado que puede ser ¡bobos los demás que no disfrutan con lo mismo que yo y se comen el tarro [perdón] malgastan sus portentosas capacidades de cómputo neuronal pensando entelequias metafísicas! Es un argumento también muy manido por la parte contraria. Pregunten a cualquier especialista religioso [por ejemplo un cura] y les contestará aquello de “el sentido de la vida es ella misma”. Yo casi preferiría que Dawkins, Pinker y similares fueran como Nacho Vidal, folladores natos entusiastas porque entonces sus interesantes libros versarían sobre las técnicas de la cópula y su mensaje subyacente podría versar sobre lo absurdo de perder el tiempo con la ciencia o pensar en el sentido de fornicar cuando lo maravilloso es hacerlo continuamente enviciarse con el folleteo, ¿qué más se puede pedir? Pero no son tan auténticos. Se ponen trascendentes, estupendos e intentan aficionar a los demás para que se apasionen con un universo sin sentido mientras puedan, eso sí excluyendo cierto disfrute místico y otras aficiones metafísicas que no comparten. Son para ignorantes, mentes deformadas, una pérdida de tiempo, como follar continuamente pudiendo hacer otras cosas ... con tan poco sentido como otras.

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El infierno 
"El infierno no es como lo pintan; es una formidable pradera verde e infinita al sol de un mediodía de Agosto. El césped lo cortas tú"

(Vía "El sentido de la vida")

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En Etiopía 
Imagen aérea de la Iglesia de San Jorge, en Etiopía, África, construida en el siglo XII. Se halla hundida en una colina de roca volcánica y su aspecto cruciforme corresponde a una cruz griega. fuente: "El Cristianismo etíope"


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Hipocresías 
Polanco quiere una "derecha laica". Me echo a temblar, las izquierdas creyentes me dan pavor. Es lo que tiene el complejo de Akenatón, intentar conjuntar la realidad al estilo que a uno le va. Una especie de maniqueísmo “fashion”. Y es que la derecha real no casa bien con la izquierda de pasarela del diseñador mediático metido ahora a decorador de realidades. El ambiente Marie Claire para el país de nunca jamás. Aquí mi señora, aquí unos comparsas, que mi reino no es de este mundo.

º º º

Microsoft y la piratería en el blog de Enrique Dans.

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Quantum gallego 
A veces, no se bien cómo, se recala en artículos que cortan el aliento, suspenden el juicio e inducen la perplejidad. Volviendo de oscuras lides lectoras con me topo con la noticia de que la física cuántica es gallega ya que sólo acierto a descifrar aquello de no saber si la nota va o viene, afirma o niega, propone o dispone... Y Dios callado, y eso que tras pensarlo, tal vez algún párrafo sugiera que al Todopoderoso le gusten los toros, aunque muy seguro, la verdad no estoy, aunque nunca se sabe, ya que tratándose de física cuántica con la Bíblia de por medio, no tengo muy claro al clero.

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Me encanta Dios 
Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida —no tú ni yo— la vida, sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang... Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho —frente al ataque de los antibióticos— ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia —y se agita y crece— cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mí me gusta, a mí me encanta Dios. Que Dios bendiga a Dios.

Jaime Sabines - Poemas del Alma


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La gran pregunta 


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